Una esperanza


Hay veces que tenemos que hablar con nosotros mismos para aquietarnos.

Podemos tener muchas batallas en nuestros pensamientos. Pero podemos elegirlos y tener dominio propio.

No hay razón para inquietarme, porque mi confianza está puesta en Dios.

PD Nadie dijo que sería fácil.

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