Mi viaje a la Sierra

 

Mi primer viaje misionero

Semana Santa 2014 para mi fue diferente que otros años en estas mismas fechas…

La gran comisión.

Seguramente lo que sucede en una banca de alguna escuela es el principio de alguna historia. Al menos para mi, lo fue , “Id a todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” era un mensaje que resonaba en mi mente como nunca antes lo había hecho.  Si, claro que en tu vida como cristiano siempre se repite este pensamiento, tal vez de una manera sistemática, pero hay veces que la visión se vuelve cada vez más clara. Pero ¿Qué hacer? ¿Cómo hacer?

Lo que me encanta de Dios es que no hay casualidades. Justo anunciaban en esos días en la Iglesia que en semana santa había un viaje misionero a la Sierra. ¡Ándale!

¿Qué tiene Dios para mi?

Comienza la idea a retumbar en mi cabeza, sinceramente lo veía muy lejano, eso de ir a la sierra sonaba muy peligroso, arriesgado. “Como que eso es para gente que tiene un gran llamado”. Y la mayoría de las veces lo dejamos para después. Traté de ver quien iba conmigo, pero no obtuve éxito, así que comencé a orar a Dios. Cada día en mi corazón sentía que debía ir no importaba quien iba y quien no.

Siempre estamos buscando respuestas, para nuestros problemas, para nuestras angustias, la mayoría intentamos resolverle a Dios las cosas, le decimos como y cuando debe actuar según nuestras expectativas y lo volvemos una oración. ¡Qué padre es ver como nuestros planes se deshacen para que obtengamos lo mejor! Cuando Dios tiene el control.  Total que me decidí a ir, no importando el quien iba a ir y quien no.

Una semana antes la emoción y los preparativos se intensificaban. ¿Qué tiene Dios para mi? Había que preparase de muchas maneras, pero sobre todo con oración y una lista de cosas importantes que nos dieron para llevar a la sierra: rollos de papel, medicina para dolor de cabeza y estómago, sleeping, botella de agua, tienda de acampar, bloqueador solar, cachucha, cambio de ropa, colchón de aire, lámpara de mano, chamarra, toallas húmedas, gotas para agua, chucherías, comida, curitas, desodorante, cepillo de dientes, botas, tenis… etc. ¡No saben lo importante que es cada cosa de esta lista! Pero sobre todo una de las cosas más importantes que tienes que llevar es: UNA BUENA ACTITUD. ¡Qué no falte!

Iniciando el viaje

Emocionante es iniciar el viaje con un grupo de personas con las que has convivido alguna vez, o tal vez no, pero ahí vas con la mejor actitud. Y es que, desde que sale uno de la ciudad, comienza Dios a tratar con tu corazón. Estoy segura que la vivencia de cada quien es diferente, pero la transformación del corazón es para todos. El viaje para llegar hasta el Cerro de la Bandera en el Mezquital, Durango duró aproximadamente 6 o 7 horas. Pasando por diversos paisajes con vegetación diferente pero sobre todo ese cielo azul que caracteriza a Durango. Bajamos la montaña y después comenzamos a subir hasta aproximadamente 2800mts. Donde, hasta la temperatura cambió, mucho frío, mucho sol, un poco de aire. La carretera tiene lugares pavimentados, pero otros tramos están llenos de “Polvo natural”. No llevábamos ni cuatro horas de viaje y ya estábamos empanizados de tierra color blanco. ¡Y aún quedaban 3 días por delante y sin bañarse! Intentamos cantar durante el viaje, pero una ola de polvo llenó nuestras bocas lo suficiente como para mejor cubrirnos la cara.  Así, llenos de tierra, fotos, paisajes, piedras, terracería llegamos al pueblo de Gavilanes. En donde nos cobraban 50 pesos por pasar hasta nuestro destino, ya que estaba prohibido pasar por el camino por donde decían estaba Jesús.  ¡Uff! Una vez cubierta la cuota por camioneta seguimos nuestro camino.

Acampando

¿Verdad que les dije que era importante llevar todo lo de la lista? Pues bien, llegamos a acampar en un terreno de un hermano pastor de la comunidad Tepehuana. Para nuestra suerte (mujeres) este año si habían puesto una letrina para nosotras. ¡Ajijos! ¿Cómo se usa esto? Jajaja. Es hora de valorar nuestros baños, cañerías y lavamanos. Porque aquí, sólo papel de baño y toallitas húmedas. Una vez instalados, en el terreno, también aprendimos a valorar nuestras confortables camas de nuestras casas, es literal que puedes utilizar una piedra como almohada allá. Los que llevábamos colchón inflable fue menor el sufrimiento (a menos que se te ponchara). Y bueno, a adoptar el hogar que sería el refugio por 3 días: la tienda de campaña.

El grupo se hizo más grande, de Durango éramos 23 y del centro del país venían otros 43 (aprox.) así que el campamento era bastante grande y se hizo una fogata, donde era el centro de reunión para todos. Además de que el frío nos obligaba a mantenernos en el área.  A cierta hora de la noche, tu lámpara se volvía una herramienta necesaria para caminar y andar en el campamento. La primera noche la cena era papas y huevo cocido. La verdad toda la comida que nos sirvieron muy hospitalarios los hermanos tepehuanos fue deliciosa, excelente sabor. Sin embargo, vas aprendiendo a valorar cada una de las cosas que consigues tan fácil en un Oxxo cerca de tu casa.

¿Cómo te llamas?

En la búsqueda de un café para calentar los ánimos en la primera noche, me topé con una personita que cambió mi existencia. La verdad, nunca me dijo que como se llamaba. Por más que le insistí en mi propio idioma y en tepehuano. Ella nunca me dirigió la palabra. Pero, desde el primer momento, con sus lindos ojos y su mirada, nos hicimos amigas. Siempre le pregunté “¿Cómo te llamas?” De ahí en adelante, todos los días tuvimos una comunicación especial, danzamos, corrimos, jugamos y nos agarramos de la mano. Dios usó la vida de esta pequeñita, mi amiguita para tratar y renovar mi corazón. Un corazón que necesitaba restauración.

Actividades

Si crees que no tienes dones y talentos, bueno, pues aquí comienza una de las pruebas. ¿Se acuerdan de la BUENA ACTITUD? Sobre todo la actitud de Servicio, hay diversas actividades en las que te puedes involucrar: niños, jóvenes, adultos, juegos, brigada médica, oración, cuidar el campamento, clases de cocina y todo lo que se pueda ocurrir en ese momento que se necesite para que las cosas fluyan durante esos días. El trabajo en equipo es indispensable. Cada quien puede poner su granito de arena para que todo salga bien.  Hasta la misma comunidad tepehuana tiene sus traductores para poder facilitar la tarea de comunicación.  Pero, sobre todo, una de las actividades más importantes es la de convivir con la comunidad Tepehuana, puede ser desde ceder nuestros lugares dentro de los servicios, danzar con ellos en un mismo espíritu, orar por ellos, limpiar sus caritas a los niños o jugar con ellos en equipo.  Claro que hay mucha necesidad, se puede dar ropa, asistencia médica, pero sobre todo, lo más importante es poder COMPARTIR del AMOR que DIOS nos ha dado. Dar de gracia lo que hemos recibido de gracia.

Algo muy importante que quiero resaltar es que para este viaje, se hacen muchas cosas que a veces como participantes no alcanzamos a ver, eso es, que no es un viaje que se planea en unos días, puede ser hasta un año, en el que muchas cosas se realizan con anticipación para el día indicado. En mi corazón me llevo: ¿Cómo me puedo preparar para cumplir con el propósito de Dios para mi vida y para con los demás? La preparación en todos los ámbitos es importante: oración, planeación, herramientas, ingredientes para la cocina, cosas para llevar, etc… No hay límite para lo que tu creas que puedes hacer para esta misión.

La pasión

Increíble poder celebrar que Jesucristo venció a la muerte y triunfó, dejando nuestros pecados atrás, dándonos una vida eterna. Y es que al reconocer esto, no importando lengua, tribu, nación, cultura es cuando aprendes a gozarte. La pasión con la que la comunidad tepehuana se entrega a Dios en medio de todas las necesidades, hace que te sientas renovado en tu búsqueda de Dios.

El esfuerzo que hacen los pastores locales tepehuanos con toda su gente por servir a foráneos, es indescriptible, culturalmente son conservadores, además de cuidar todos los pocos recursos con los que cuentan. Uno de los más importantes: el agua. Allá es difícil poder bañarse todos los días, incluso tener agua para tomar.  No hay luz, no hay agua, no hay baños, no hay muchos ingredientes de comida a los que estamos acostumbrados. Un platillo tan simple como nopales con huevo, se vuelve un manjar.

Es de admirarse la pasión y la hospitalidad de la comunidad tepehuana. Una de las tantas lecciones que se lleva uno en el corazón.

Viaje de regreso

Es raro, ya quieres regresar a tu casa, pero al mismo tiempo no te quieres ir de aquel lugar donde aprende uno tanto. Y si crees que todo lo que quiere Dios tratar contigo ha terminado. Esto no se acaba hasta que se acaba. La buena actitud no debe de terminar. Y es que puede, que como a nosotros, pasen cosas que aún se ponga a prueba tu paciencia, tu tolerancia y tu búsqueda de Dios. Para no hacerles el cuento largo, dos ponchadas de llantas, un calentamiento de frenos y que te quedes sin gasolina en medio de la sierra hacen que ¡Uno se acuerde que es cristiano! ¡Hay que seguir orando! Jaja. Dios no se queda con nada. ¿Verdad? Llegamos a Durango el Domingo en la noche cansados, sin bañarse, pero con una bendición enorme. ¡Con una renovación!

Datos interesantes

25 años tardaron en traducir el Nuevo Testamento al Tepehuano, con ayuda de hermanos que son de esa región. Así como el doblaje al tepehuano de una película de la Vida de Jesús. Interesante saber que hay niñas que están estudiando en Durango, dejando su familia, otros han estudiado en Instituto Bíblico para poder enseñar a gente de su comunidad.

¿Crees que esto no es pasión por Dios? ¿Cuándo iremos por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura?

Decidir hacer un cambio en tu propia vida, es también decidir hacer un cambio en la vida de los demás.

Busca primeramente el reino de Dios y lo demás vendrá por añadidura.

 

 

 

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