Vulnerabilidad: expresión de amor

Siempre nos han enseñado a ser fuertes y escondemos nuestra parte más débil emocionalmente.
 
Sin saber que esa parte vulnerable es la que nos hace humanos, la que nos hace sensibles, que nos permite acercarnos unos a otros en transparencia.
 
La información que nos rodea, nos enseña que al mostrarte fuerte e invencible, tendrás más poder y control sobre lo que te rodea. Dejando de lado, que al no mostrarte vulnerable, pierdes la oportunidad de amar de verdad.
 
La vulnerabilidad es la capacidad de conectarte con el mundo real.
 
Reconocer que no somos perfectos, que fallamos y que siempre podemos mejorar es lo que nos hace vulnerables y a la vez más sensibles.
 
La vulnerabilidad es una cualidad que Dios nos da, es la más alta expresión de amor.
 
Jesucristo se hizo vulnerable a lo máximo al dar su vida por nosotros. La más fuerte expresión de amor, el dar la vida por lo más amado.
 
Si amas de verdad, y nunca fuiste herido por la persona que amas, no estás amando.
 
No quiere decir que vivas en una relación de masoquismo ni desprecio, si no que aceptes que al amar de verdad, la otra parte puede o no puede sentir lo mismo, pero tu si puedes decidir amar incondicionalmente.
 
La inseguridad nos impide amar, porque le das a la otra persona la responsabilidad de tu felicidad. Ama con seguridad.
 
La autosuficiencia nos priva de mostrarnos tal cual somos. Al relacionarte, recuerda que siempre necesitamos de otros para caminar acompañados.
 
La comparación es la expresión de la codicia en nuestro corazón, ya que estamos codiciando algo que no tenemos, perdiendo la oportunidad de gozar de lo que si tenemos.
 
Cuando amamos de verdad, vencemos el temor al rechazo, porque no estamos esperando a cambio nada, simplemente damos lo que tenemos en nuestro corazón.
 
El amor es una decisión basada en el hecho y aceptación que somos vulnerables, dejándole el control a Dios de lo que pueda suceder.
 
Reflexión sobre la predicación del Pastor Leo Lombar en retiro Unánimes Agosto 2018
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Elige tus pensamientos

No siempre estamos conscientes de elegir nuestros pensamientos.

Estamos constantemente bombardeados por medios de comunicación, y hoy en día por las redes sociales.

Nuestros valores y creencias se ven mermados por lo que “la mayoría piensa o dice” y ya es difícil que nos detengamos a pensar si realmente coincidimos con los puntos de vista que se nos presentan.

Últimamente parece que si opinas diferente serás juzgado por “intolerante” “racista” “vendido” y agréguenle.

Lo cierto es que no prestamos atención a la información que entra por nuestros ojos, nuestra mente y lo que finalmente baja hacia el corazón. Por lo cual, lo que habla nuestra boca será exactamente de lo que procesamos en el pensamiento.

Este ejercicio no es fácil. Ya que, así como alguien entrena su cuerpo, la mente también puede ser entrenada.

Elegir con lo que alimentamos nuestra mente, música, lectura, amistades y toda la información que recibimos puede cambiar nuestro pensamiento, para bien o para mal.

Procuremos alimentar nuestro pensamiento con cosas que sean nutritivas a nuestro intelecto. Y conservar aquellas amistades que edifiquen nuestra vida.

Durante la tormenta

Una de las falacias que te venden, es que llegará el momento en que tu vida exitosa será perfecta. Sin problemas.

La vida no la viviremos de esa manera. No hay colores rosas.

Nuestra naturaleza, como seres humanos es imperfecta cometemos errores e involuntariamente, fallamos.

Ni uno solo de nosotros poseemos la perfección.

Solo somos seres perfectibles.

Por lo cual, hay momentos en nuestra vida que estaremos atravesando grandes tormentas y quizá no tomemos las mejores decisiones.

En este mundo afrontaremos todos los días retos, situaciones problemáticas que forjarán nuestro carácter.

La tormenta no durará para siempre.

Podemos afrontar todo con nuestros ojos puestos en Dios. Confiados en Él.

Dios siempre está trabajando con nuestro corazón.

Nunca se nos dijo que estar en este mundo sería fácil.

Pero tenemos una esperanza.

Nada es personal

Todos tenemos diferentes manera de ver la vida y las cosas. Nuestra madurez es diferente, incluso en diversas etapas de nuestra propia vida. 
A veces nos ensimismamos tanto que no tomamos en cuenta la repercusión que tienen nuestros actos. No sólo en nuestras propias vidas, sino en la de terceros. 
Quizá tomamos decisiones basados en nuestra perspectiva. Podemos tener una visión tan limitada, sobre todo cuando nuestra mente se encierra en cuatro paredes.
Por eso es bueno, leer, viajar, conocer gente, porque tu mente va adquiriendo límites diferentes, comprendiendo al mundo con otros ojos. 
Cuando nuestro egocentrismo es tan alto, le damos a los demás la responsabilidad de nuestras reacciones, nuestros sentimientos. Evitando así adquirir la responsabilidad de nuestras decisiones, acciones y emociones.
Nunca estaremos equivocados si tomamos decisiones de acuerdo a nuestras convicciones, es la única manera de ser auténticos. 
¿En qué están cimentadas tus convicciones? 

Sonríe

Sonríe
Sonríe cuando la luz llegue a tus ojos, 

Cuando sientas la más profunda alegría de saberte vivo.

Sonríe ante las adversidades porque pronto sabrás reconocer la oscuridad de la luz.

Sonríe cuando estés confundido, ya que tranquilizará tu alma y obtendrás paz.

Sonríe cuando te creas perdido, encontrarás un rayo de esperanza.

Sonríe cuando compruebes que aún existe gente buena, empezando por ti mismo.

Sonríe cuando estés triste, porque entonces aprenderás de tu fracaso.

Sonríe cuando estés acompañado, ya que tienes el privilegio de compartir.

Sonríe cuando estés solo, podrás hablar contigo mismo y discernir.

Sonríe cuando nadie te conoce, alguien puede reconocer tus buenas intenciones.

Sonríe cuando todo haya pasado, 

Sonríe cuando todo esté pasando,

Sonríe porque cualquier cosa pasará. 

Sólo sonríe.  

 

¿El mundo se va a acabar? 

Que el mundo se va a acabar es inminente, ya está escrito. Aunque…«»Nadie sabe el día ni la hora en que yo vendré; no lo saben ni siquiera los ángeles del cielo. Es más, tampoco yo lo sé. Sólo Dios, mi Padre, lo sabe.»

‭‭San Mateo‬ ‭24:36‬ ‭TLA‬‬
Que el mundo no conoce del amor y del perdón. Es verdad, solo echemos un vistazo al egocentrismo que hay a nuestro alrededor. 

«Por eso, dejen de hacer lo malo, pues ya hay mucha maldad en el mundo. Hacer lo malo es como andar vestido con ropa sucia. Más bien, reciban con humildad el mensaje que Dios les ha dado. Ese mensaje tiene poder para salvarlos.»

‭‭Santiago‬ ‭1:21‬ ‭TLA‬‬
Que el mundo si conoce del amor y el perdón. También es verdad, solo echa un vistazo a tu alrededor, la naturaleza, las muestras de cariño, los detalles, los amigos, la familia. Toda la creación de Dios. 

¿Nuestra opción? Te puedes asustar, burlarte, tomar como si no fuera verdad, o tomarlo demasiado en serio. 
El mundo está ensimismado en lo material, en los recursos, en el petróleo, en religión y en opiniones… 
En religión… ¿Que si Dios tiene la culpa? Déjame decirte algo, Dios no actúa conforme a lo que el humano diga, opine. Dios es soberano.
«¿Saben por qué hay guerras y pleitos entre ustedes? ¡Pues porque no saben dominar su egoísmo y su maldad!»

‭‭Santiago‬ ‭4:1‬ ‭TLA‬‬
¿Porqué tantas muertes?

Porque el ser humano toma decisiones todos los días, y tenemos nuestras consecuencias. Porque no tenemos sabiduría ni entendimiento, ni si quiera nos preocupamos por nuestro prójimo. Estamos en el egocentrismo total. El típico, “primero piensa en ti, lo demás que te valga” y el no saber discernir correctamente conlleva a los pleitos, guerras, malos entendidos. 

«Si alguno de ustedes es sabio y entendido, demuéstrelo haciendo el bien y portándose con humildad. Pero si ustedes lo hacen todo por envidia o por celos, vivirán tristes y amargados; no tendrán nada de qué sentirse orgullosos, y faltarán a la verdad. Porque esa sabiduría no viene de Dios, sino que es de este mundo y del demonio, y produce celos, peleas, problemas y todo tipo de maldad.»

‭‭Santiago‬ ‭3:13-16‬ ‭TLA‬‬

¿Qué nos toca hacer? 

Decidir. 

Decidir amar y perdonar.

Decidir con sabiduría de lo alto. 

Decidir ser salvos. 
«En cambio, los que tienen la sabiduría que viene de Dios, no hacen lo malo; al contrario, buscan la paz, son obedientes y amables con los demás, se compadecen de los que sufren, y siempre hacen lo bueno; tratan a todos de la misma manera, y son verdaderos cristianos.»

‭‭Santiago‬ ‭3:17‬ ‭TLA‬‬

Sabiduría de lo alto

Muchas son las cosas que buscamos obtener en la vida. Quizá a veces nos enfocamos más en los bienes materiales, en cosas que se pueden ver y tocar. Esta es la naturaleza del hombre, buscar lo tangible y sobre esto hacer juicio. La sabiduría es algo que definitivamente no tiene esta característica. La sabiduría es un intangible y estoy convencida que esta es una herramienta que permite ver las cosas de manera muy diferente a cuando vemos todo en un primer vistazo, sin ir más allá.

Pero, ¿Cuál es la diferencia entre sabiduría y conocimiento? Según la RAE Sabiduría es prudencia, cuidado en el comportamiento y modo de conducirse en la vida y el conocimiento es: entendimiento, inteligencia, razón natural. Para mí, la diferencia entre la sabiduría y el conocimiento radica en la puesta en práctica del conocimiento, ya que podemos tener acceso a mucho conocimiento, libros, ciencia, pero puede que se quede en nuestra mente, y jamás pongamos en práctica todo lo que hemos estudiado. La sabiduría en cambio, requiere de una experiencia, de un discernimiento y sobre todo de un cambio de comportamiento.

En Santiago 3:13 dice que “El que es sabio y entendido lo demuestra haciendo el bien y portándose con humildad”.
Es decir, que el sabio demuestra con hechos que tiene esta característica. Como ya había dicho, la sabiduría es algo intangible, no lo podemos ver, ni tocar físicamente pero si lo observamos en el comportamiento de las personas. ¿Cuántas veces hemos visto a personas que nos sorprenden con sus respuestas a cuestiones ordinarias?

He de confesar que Santiago es una carta que siempre ha llamado mi atención, sobre todo el tema de sabiduría es un tema que me apasiona.
La frase de Sir Francis Bacon: “Conocimiento es poder” me llama mucho la atención, desde tiempos antiguos se ha buscado obtener también el conocimiento, la ciencia, la explicación de las cosas. Si creo que el conocimiento, o la información que tengamos a la mano, nos da cierto “poder” el cual debe ser usado correctamente para que este se vuelva sabiduría. Con respecto a esto recuerdo que en Eclesiastés 1:18 nos ilustra “Porque en la mucha sabiduría hay mucha angustia, y quien aumenta el conocimiento, aumenta el dolor.” A veces “conocer” nos pone una venda en los ojos cuando queremos desarrollar fe. Es por eso, que creo que es importante definir la sabiduría que realmente dará frutos y sobre todo, saber cuál es la sabiduría que desciende de lo alto. Y no sólo acumular “conocimiento” como tipo bibliotecas en libreros, si no que sean de utilidad, y sobre todo que transforme nuestro entendimiento.

En Proverbios 4:5 se nos dice “Adquiere sabiduría adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca”. Un buen consejo ese de adquirir sabiduría e inteligencia, pero ¿Cómo puedo hacer esto? Primeramente, debemos aprender que la sabiduría que da verdadero entendimiento, y sobre todo en el ámbito espiritual es la sabiduría que viene de lo alto, la sabiduría de Dios. Esto proviene de oír la voz de Dios, a través de su palabra, de la oración, de la alabanza y la adoración. ¿Parece sencillo? Pero en realidad sólo requiere de disciplina, pero sobre todo, de misericordia y gracia, para entender las cosas no sólo por su apariencia, si no poder entender el trasfondo, y que con esto podamos tomar decisiones sabias.

La manera de saber quién es sabio la encontramos en Santiago 3:13 “El que es sabio y entendido lo demuestra haciendo el bien y se porta con humildad”

Por otro lado encontramos el comportamiento de las personas que no son sabias en Santiago 3:14 “Tienen envidias, celos, viven tristes y amargados” y en el 3:15 leemos “La sabiduría que no viene de Dios, produce celos, peleas, problemas y todo tipo de maldad” ¡Uf! Parece que andamos mucho más faltos de sabiduría de lo que realmente nos hemos dado cuenta ¿Verdad? Quizá podemos concluir que si todos buscáramos sabiduría, podríamos tener ambientes laborales mejores, ambientes familiares distintos y ¡Podríamos ahorrarnos tantas cosas! Pero, es difícil trabajar en la sabiduría en lugar del pleno conocimiento. Y vemos estos frutos negativos que aparecen por todas partes, a todas horas, en diferentes ambientes.
Adquirir sabiduría es ir madurando, ya que con la experiencia y discernimiento puedes ver las situaciones, sobre todo las difíciles, desde un punto de vista más misericordioso, por lo tanto seremos más serenos para tomar decisiones y/o para emitir algún juicio.
Si buscáramos constantemente la sabiduría, muchos de nuestros problemas en nuestras relaciones humanas se verían simplificados ya que siempre buscaríamos vivir en paz para con todos. En Santiago 3:17 se nos dice: “Buscar la paz, obedientes y amables con los demás, se compadecen de los que sufren y siempre hacen lo bueno, tratan a todos de la misma manera y son verdaderos cristianos” ¡Simple! ¿No?

Cuando no estamos acostumbrados a trabajar en nuestro carácter ni en adquirir sabiduría, llegamos a tomar decisiones arrebatadas y por supuesto, nada sabias. Por eso es que en Proverbios se repite tanto el mensaje como en el 18:15 “El corazón del entendido adquiere sabiduría, y el oído de los sabios busca la ciencia” Siempre debemos buscar la sabiduría para tomar decisiones correctas. Por eso, en Santiago 1:5 se nos dice: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” Debemos insistir en buscar sabiduría, para poder conducir nuestra vida según la voluntad de Dios, que es buena, agradable y perfecta.

Obtener sabiduría es parte de poseer las riquezas espirituales que los hijos de Dios tenemos. Decidir sabiamente, a la larga dará frutos en riquezas también materiales, quizá no para vanagloriarnos, pero si será para administrarlos de manera efectiva para Dios. Porque también dice en Proverbios 8:11 “Mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella”. Es decir, ninguna riqueza terrenal, puede compararse a la sabiduría que proviene de Dios.
¿Cómo es la sabiduría que desciende de lo alto? En Santiago 3:17 dice “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” Sin duda, el tener sabiduría se nota por los frutos que tengamos en nuestras vidas. Pura, para que no haya mancha, ni intenciones ocultas, Pacífica, porque cuando tomamos decisiones y tengamos sabiduría se nota que no necesitamos de acciones arrebatadas. Amable porque el trato con nuestros semejantes debe ser cordial. Benigna, porque aún y cuando la situación sea difícil, el resultado va a ser para bien de nuestras vidas. Llena de misericordia, porque está fundada en la soberanía y voluntad de Dios, en donde el amor predomina. De buenos frutos, porque por los frutos conocemos de lo que está hecha una persona. Sin incertidumbre porque ya hemos visto que el que es de doble ánimo es inconstante y es como una ola que viene y que va. Sin hipocresía, porque la sabiduría viene de Dios y se escribe en nuestro corazón, donde podemos ser auténticos.

Esto puede cambiar nuestros paradigmas, quizá debemos en lugar de pedir tantas cosas materiales, primero, pedirle a Dios sabiduría para saber pedir, y segundo para saber administrar todo lo que Dios provee.

CONCLUSIÓN
Como había dicho anteriormente, el tema de la sabiduría siempre ha llamado mi atención a través de los años. Es por eso que he decidido estudiar más la palabra de Dios en el instituto, pero no quiero que se quede sólo en conocimiento o información. Definitivamente quiero que Dios sea quien me revele a través de su gracia y misericordia todo lo que necesito para adquirir sabiduría. Sé que los bienes materiales que pueda obtener en este mundo van y vienen, pero la sabiduría es algo que puedo cargar a todos lados, rica o pobre. Y que con esto puedo tomar decisiones sabias y guiarme en sabiduría de lo alto hacia el propósito que Dios tiene para mí.
Santiago es mi libro favorito de la Biblia, y ahora que lo estuvimos estudiando, me gustó mucho más ya que son cuestiones completamente prácticas que se pueden aplicar a mi vida.
Definitivamente hay que seguir buscando sabiduría y no sólo conocimiento, ideas, conceptos. Si no buscar: “La Sabiduría que es de lo alto”