Soñar

Los sueños son esas ideas que tienes en la cabeza desde que estás pequeño.

Esa idea, esa ilusión, esas ganas de construir de crear y que activa tu mente.

Pasamos por un gran proceso cuando buscamos hacer realidad esos sueños, porque al querer materializarlos nos encontramos con muchos obstáculos.

Los obstáculos pueden ser gente, amigos, enemigos, recursos y en otros casos hasta tu misma mente te puede traicionar.

Pero cuando ves el inicio de algo que has logrado paso a paso, comienza de nuevo la alegría de volver a soñar y ese sueño se ve más grande.

No dejes que nadie te robe lo que tienes, que alguien más quiera arrancarlo o adueñarse de el.

Tu sueño está escrito en tu corazón, ahí lo puso Dios para que cumplas tu propósito en Él.

Lucha cada día, que descubrirás ahí lo que Dios tiene para ti.

Busca primero el reino de Dios y lo demás vendrá por añadidura.

 

En la debilidad se perfecciona la fortaleza

La mayoría de las veces, no nos gusta pasar por situaciones difíciles, nuestro comfort nos hace creer que siempre estaremos bien.

No valoramos lo que nos enseña la prueba.

Podemos decir que somos fuertes, pero esa fortaleza no se trasciende a menos que hayas pasado por pruebas, en las debilidades.

Sin debilidades no podríamos entender el dolor de los demás.

Si nunca te ha dolido nada, no podrás empatizar con otra persona que pase por algo similar.

También el dolor, la prueba, la dificultad y la adversidad, nos hacen crecer y sobre todo madurar.

Probablemente nos gusta que todo pasara rápido, pero hay veces que la lección es mucho más dura.

Sin errores, no podríamos nunca mejorar.

 

Romanos 5:3-4

Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;

2 Corintios 12:9

 Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

Buscando…

Buscando en quien confiar me encontré con la deslealtad

Buscando a quien amar, me encontré al egoísmo

Buscando a quien abrazar, me encontré con la necesidad

Buscando un sueño, me encontré un cementerio de desilusiones

Buscando un amigo, me encontré la conveniencia

Buscando fortaleza, encontré debilidad

Buscando el amor, encontré la soledad

Buscando una sonrisa, encontré el llanto

Buscando a quien amar, encontré muchos corazones rotos

Buscando la sabiduría, encontré la ignorancia

Buscando sonreír, encontré la amargura

Buscando y buscando… encontré y encontré…

Y cada vez que sigo buscando, encuentro más y más…

 

Deberíamos aprender a equivocarnos… (fracaso)

Deberíamos aprender a equivocarnos, 

Quizá tal vez, una materia en la escuela con la palabra «Fracaso»

Y es que siempre nos enseñan a que en todo tengamos éxito, y cada vez, buscamos llegar a eso. 

¿Qué pasa cuando nada sale bien? ¿Qué pasa cuando por más que lo intentas no sale como lo planeado?

Nos enfrentamos al fracaso y al «no salió» y no, no estamos preparados para eso.

Y es que el fracaso es un gran aprendizaje, quizá mucho mayor que el éxito, en donde todo es felicidad por un logro alcanzado y…. Y ¡nada!

El fracaso tiene grandes lecciones de vida, tiene muchas opciones de cómo no hacer las cosas.

El fracaso tiene una de las lecciones más grandes: la humildad.

El fracaso tiene la lección de caerte y volver a empezar.

El fracaso tiene la gran lección de decir «me equivoqué» no era así.

El fracaso tiene tantos atributos, que si no lo viviéramos, no pudiéramos disfrutar de los éxitos. 

Deberían enseñarnos también a fracasar…

Sueños…

Caminando entre sueños perdidos

Sueños que cautivan la mente

Pensamientos traviesos que hacen que un corazón roto duela

Sueños perdidos que no saben encontrar su lugar

Que no saben como cambiar de rumbo

Duele caminar descalzo y sobre vacío…

Quieren caminar despacio y sobre el pasto

Amenazan con caer y doblar las rodillas

Quieren encontrar tierra firme y esperar a que pase la tormenta…

Sueño

Sueño con ganar un final feliz, creo que todos soñamos eso.

Sueño con vivir cada día al máximo.

Sueño con entregar mi corazón en cada acción.

Sueño con trascender a través de mis acciones.

Sueño con levantar muros y redes de amor.

Sueño con plantar una semilla en ti de esperanza.

Sueño con encontrar el perfecto amor.

Sueño con regocijarme en la libertad.

Sueño con aprender a aprender.

Sueño con levantarme en cada tropiezo que doy.

Sueño con extender los brazos y que sean llenados con amor.

Sueño con publicar mis lágrimas.

Sueño con nunca perder la ilusión de mi propósito en la vida.

Sueño con vivir plenamente cada día.

Sueños

Cuando estaba en sexto de primaria, el poema que escogí para la eliminatoria del concurso de oratoria fue un soliloquio de la obra de teatro «La vida es un sueño» de Pedro Calderón de la Barca.

Recuerdo que lo escogí con mucho esmero, la palabra «sueño» siempre ha sido una palabra llena de expectativa para mi.

Siempre me he considerado una soñadora. El Sábado pasado vi una estrella fugaz, de esas que me hacía falta ver, desde hace mucho tiempo. ¿Saben que me recordó? Que tenía que volver a soñar.

Yo no sé dónde he guardado tantos sueños. Algunos, no puedo negarlo, los he cumplido al pie de la letra, es más, siento que Dios me ha permitido cumplirlos más allá de lo que yo pudiera imaginar.

Entonces, ¿qué sucede ahora? ¿Porqué se ven tan lejanos?

¿Han guardado cosas, en alguna ocasión, tan bien guardados que después no las encuentran? Pues es un sentimiento parecido el que tengo.  Los guardé y no sé ni donde los dejé. ¿Distracción? ¿Desinterés? ¿Dónde están?

Los quiero de regreso, y estoy convencida, que siempre que uno va en pos de sus sueños, es porque están escritos en el corazón, y se lograrán de alguna u otra manera… Es sólo que… esta vez… también la niña se siente un poco perdida.

Muchos de los sueños, no se cumplen como uno los planea, ni en el tiempo en que uno los desea. Sé que Dios tiene sus tiempos. Lo que me hace falta también es paciencia y tal vez un poco de sabiduría.

Lo cierto es que si sigo siendo la misma soñadora, y sigo sintiendo un ardor en mi corazón por alcanzar todo eso, todo eso… para lo que estoy hecha…

Mi propósito en la vida…